Edicion : a martes, 21 de noviembre de 2017 Edicion Actual

Opinión


Por : José Rodríguez Salgado 

Presencias y Evocaciones

A mi sobrino Lamberto Sánchez Bahena, por su cumpleaños. 
Una de las grandes preocupaciones de los pueblos a través de los siglos, ha sido contar con una educación de calidad. En México por distintas épocas se han puesto en marcha, con este propósito, varios intentos que desafortunadamente han resultado fallidos, debido entre otras cosas, a que en su inmensa mayoría están respaldados en realidades ajenas. No obstante las buenas intenciones reformadoras han carecido de sustento, voluntad firme y falta de continuidad en su aplicación, por parte de los distintos gobiernos que entregan la estafeta. Cada administración trata de explicarse las incógnitas históricas y dar un nuevo enfoque “más dinámico y técnicamente confiable” en la nobilísima tarea de enseñar y aprender. Salvo los titulares en la Secretaría de Educación José Vasconcelos Calderón, Narciso Bassols García, Jaime Torres Bodet, (en sus dos ejercicios) y Jesús Reyes Heroles (murió a la mitad de su sexenio), que tuvieron muy claros sus objetivos pedagógicos en cuanto a la concepción de las políticas nacionales en materia educativa.
Por ejemplo en el sexenio del presidente Adolfo López Mateos, se introdujeron los Libros de Texto Gratuitos, percibidos, redactados y encuadrados dentro de los señalamientos y rigor histórico, acordes con el desarrollo de una política nacionalista, científica y de avanzada. En los demás sexenios se olvidaron los objetivos centrales y se propusieron establecer medidas reformadoras conforme a principios ajenos a nuestra idiosincrasia y se impusieron modelos metodológicos que reflejaron la integración de un esquema marcadamente neoliberal.
El investigador Francisco Martín Moreno, por ejemplo, pone el dedo en la llaga en su obra más reciente “México engañado” (edit. Planeta, 595 págs.). De entrada formula votos porque “los niños mexicanos cuando estudien la Historia Patria, lo hagan con arreglo a sólidos ensayos laicos, redactados por historiadores profesionales, que la escriban apoyados en documentos de intachable validez de modo que, no sean víctimas de supersticiones, ni caigan en prejuicios y confusiones, como con los que crecimos en la vida y en la escuela. El verdadero conocimiento de nuestro doloroso pasado saturado de traiciones, sangre y heroísmo; el descubrimiento de los auténticos enemigos de nuestro país, el costo que hemos pagado a lo largo del tiempo para construir las instituciones perfectibles, que actualmente disfrutamos, les ayudará a descubrir a México, a amarlo y respetarlo…”.
El señor Moreno parte de la aseveración de que quien controla el pasado, controla el futuro. Se propuso a dar a conocer a la ciudadanía mexicana interesada en descubrir las omisiones, embustes y verdades a medias difundidas por la historia oficial, así como revelar las falsedades, ocultamientos y agresiones al conocimiento y a la inteligencia de los educandos. En los Libros de Texto Gratuitos de la SEP correspondientes al cuarto y quinto años de primaria edición 2015, presentan una historia falseada.
Insistimos, a partir del gobierno de Adolfo López Mateos, prácticamente cada presidente mandó reescribir la historia de acuerdo con sus intereses políticos, con sus creencias religiosas para legitimar su propia gestión de gobierno y redirigir al país en el sentido de sus convicciones partidistas. El autor de esta importante obra explica enseguida: “desde 1960 el primer libro cumplió enormes expectativas. No así los libros de la época de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien ordenó la redacción de nuevos textos de acuerdo con la visión conservadora tan propia del Partido Acción Nacional. Esto lleva sin duda, a que en las escuelas mexicanas se incube la mediocridad”.
En la mayoría de los casos son libros que estudian nuestros hijos, libros que deliberadamente engañan, manipulan y ocultan la realidad de los acontecimientos en nuestro país. ¿Cómo avanzar si inculcamos en los niños escandalosas mentiras redactadas en cada gobierno? No debe atentarse cínicamente, afirma Francisco Martín Moreno, contra los preceptos constitucionales de calidad y laicidad de la educación. No hay que hacer el juego ocultando el rostro y las actividades perniciosas de algunos de los grandes enemigos de México, sostiene.
Basta de falsedades de la historia oficial insiste el autor. Sólo a través del conocimiento y la educación se puede cambiar el destino del país y escapar a tiempo de la ruta hacía otra colisión.
Recomiendo ampliamente la lectura de esta obra.

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