Edicion : a sábado, 24 de junio de 2017 Edicion Archivada

Opinión

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Por : Héctor Díaz Hernández 

¿Importa el color de piel?

Las personas con piel más clara son directores, jefes o profesionistas; las de piel más oscura son artesanos, operadores o de apoyo. Esa fue a una de las tantas conclusiones que arrojó el Módulo de Movilidad Social Transgeneracional presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía el pasado viernes 16 de junio. 
Por primera vez en la historia de nuestro país se hace un estudio de esta naturaleza. La Movilidad Social está vinculada a la teoría de las clases sociales y a la de la meritocracia y consiste en los movimientos o desplazamientos que efectúan los individuos, las familias o los grupos dentro de un determinado sistema socioeconomico. Es decir, se refiere a la posibilidad o imposibilidad de cambiar de un estatus social a otro respecto a la familia de origen. 
Una de las variables que se investiga en este Módulo es la de Movilidad Social Educativa. Aquí, los resultados muestran que el nivel de escolaridad está en función de la calidad de los tutores. En este sentido 47.5% de los niños que tuvieron como principal proveedor a su padre y/o madre alcanzaron nivel de escolaridad media superior o superior. En contraparte, cuando la crianza estuvo a cargo de una persona diferente a los padres, ya sea otro pariente o un no pariente, los porcentajes de las personas que logran un nivel de escolaridad medio superior o superior se reduce a 25.4% y 14.4%. 
Otra variable fue la de Movilidad Social Ocupacional. En este se arrojó que cuando el proveedor tuvo una ocupación de alta calificación (funcionarios, directores o jefes, y profesionistas y técnicos) 50% de los dependientes económicos están activos en ocupación con el mismo nivel de calificación. Mientras que uno de cada tres ocupados en actividades elementales y de apoyo, su proveedor principal también tenía esta ocupación. 
Respecto de la percepción sobre la situación económica es de destacarse que 56.7% de los mexicanos consideran que su situación económica ha mejorado con respecto a la de su familia cuando tenía 14 años de edad. Mientras que el resto no ha podido cambiar el estatus social que heredó. La variable que más ha llamado la atención de este estudio es la que se refiere a la “percepción de movilidad social por autorreconocimiento de piel”. En este Módulo el INEGI dividió en 11 grupos a las personas de acuerdo a su color de piel. La letra A es los más oscuros y la K los más blancos. A los entrevistados, primero se les preguntó sobre el grupo en el que se autodescriben  y posteriormente sobre su ocupación y su percepción de cambio en situación económica. 
El resultado fue con el que inicie este artículo: las personas de piel más clara ocupan cargos mejores que las de piel oscura. Pero además de ello, la mayoría de los que se adscribieron a las tonalidades más morenas de piel aseguran estar en igual o peor condición que la de su familia de origen, mientras que los más blancos afirman estar mejor. Entonces, cabría preguntarnos ¿Vivimos en una meritocracia o una pigmentocracia?

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