Edicion : A sábado, 18 de noviembre de 2017 Edicion Archivada

Opinión

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Por : Edelmiro Castro Sedano 

México Lacayo

Triste y vergonzoso papel que el México de Peña Nieto ha desempeñado en el marco de la diplomacia  latinoamericana con el caso de Venezuela y su  encrucijada encabezada por el presidente Nicolás Maduro.
Lejanos están los tiempos aquellos en que la política exterior mexicana brillaba en el concierto de países latinoamericanos con la Doctrina Estrada, mediante la cual nuestro país y nuestros representantes ante los foros mundiales (ONU)  o regionales (OEA) establecían los principios que regían la diplomacia azteca: No intervención y Autodeterminación de los pueblos.
Aquellos ayeres, que están plasmados en la historia patria, en que casi todo el continente americano estaba gobernado por  juntas militares que desplazaban a los gobiernos legítimamente electos por el pueblo y que mansamente obedecían los dictados de los Estados Unidos cuando se trataba de  someterlos mediante el uso de la fuerza y la única voz discordante era la de México  a través de la voz  de su canciller, ya fuera Manuel Tello, Emilio Rabasa, José Gorostiza, Antonio Carrillo Flores,  Santiago Roel o Jorge Castañeda. Todos ellos, en mayor o menor medida, dieron brillo a la diplomacia mexicana. Se le respetaba a México por su doctrina. Caso Etiopía
Como punto culminante y destacado fue la postura independiente de nuestra patria en el caso de Cuba, país que recién experimentaba el triunfo de la revolución,  encabezada por Fidel Castro Ruz en un hecho histórico que el imperialismo norteamericano no podía permitir porque sería un avance “del comunismo” en América y con ello un mal ejemplo para todos los demás países.  Había que castigar a Cuba a través de la Organización de Estados Americanos (OEA)  y por ello  había que expulsar a Cuba por haberse declarado socialista. Más de 50 años de bloqueo.
Todos los países americanos lacayos obedecieron los dictados del imperio y rompieron relaciones con la Cuba socialista de Fidel Castro.  México declaró que si bien el socialismo era incompatible con la democracia, respetaba el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación, el gobierno mexicano fue el único  que no rompió relaciones con el gobierno de Cuba, escribiendo una página heroica en la historia latinoamericana.
En el caso de Venezuela, Luis Videgaray improvisado canciller de Peña Nieto, sin nociones de historia y diplomacia, se ha portado de manera lacayuna. Se percibe muy clara su postura obediente a los dictados de Donald Trump.  No ha respetado el principio de no intervención y respeto a la  autodeterminación de los pueblos, por ello recibió una andanada de parte de la canciller venezolana Delcy Rodríguez. Ésta lo ubicó y señaló como peón servil del imperialismo yanqui. Y así es la imagen que proyecta.   Razón: quieren el petróleo venezolano.
Peña Nieto colocó en esa posición tan importante de un gobierno a un párvulo de la diplomacia e ignorante de los principios elementales de convivencia.
MOLQUITERA.  El Congreso de Oaxaca quitó el fuero a alcaldes, diputados, magistrados secretarios y gobernador. Millonada de pesos para el peritaje del socavón, para salir con lo que los vecinos ya habían denunciado. ¿Y el castigo a los culpables?  La corrupción dirá.

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